
Hay un momento permanente en el que me doi espacio para preguntarme cosas, observo caminos posibles entre mis amigas, porque cada persona es un mundo y la javi, la lulú, la diana, la ana o la sandra, me acompañan a iluminar trazados internos.
Las personas que encontramos felicidad en nuestras aventuras épicas pero tranquilitas, también nos podemos perder.
Y para poner límites a un eventual diálogo castigador, me hago esta pregunta dirigida a disfrutar mi condición de adulta, no tan guiada por estímulos neoliberales o aprendizajes automáticos de adultos previos, sino hacia un diálogo interno que fortalezca y permita construir para compartir. Estas notas quedaron bonitas y las dejo por acá, por si también le sirven a alguien mientras se transforman en otra custión 🙂 .